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La alarmante vulnerabilidad de México ante la falta de reservas energéticas

Fuente: El Financiero / Ernesto O'Farrill Santoscoy / Perspectiva Bursamétrica

28 de Septiembre de 2026


México enfrenta su mayor amenaza estructural en décadas: una profunda y sistémica vulnerabilidad energética.

La seguridad energética de México ha vuelto a quedar expuesta al conocerse la intención de la Administración del presidente Trump de restringir las exportaciones de diésel, en una medida desesperada para reducir el precio del combustible, que la semana pasada alcanzó un precio superior a los 6.50 dólares, ante el prolongado cierre del estrecho de Ormuz en el conflicto con Irán, con sus efectos en la inflación y en la popularidad del presidente, a unas pocas semanas de las elecciones intermedias.

México enfrenta su mayor amenaza estructural en décadas: una profunda y sistémica vulnerabilidad energética. A diferencia de la mayoría de las economías industrializadas, el país carece de reservas estratégicas de gas natural, crudo, gasolinas y diésel. Esta alarmante carencia, combinada con una severa dependencia de las importaciones y el declive sostenido de los recursos internos, coloca al aparato productivo y social mexicano al borde de la parálisis total ante choques geopolíticos externos o por fenómenos naturales. Lo peor de todo esto es que, aunque lo sabemos, no estamos haciendo lo suficiente para resolverlo. Analicemos esto por segmento:

a) El diésel: La posible restricción de exportaciones de diésel representa para México un escenario de emergencia inmediata que podría ser devastadora para varios sectores, en particular el abasto y distribución de alimentos, bebidas y medicinas:

* Reservas para solo 13 días: De implementarse un freno estadounidense, el almacenamiento total del país —sumando la infraestructura de Pemex y de privados— no resistiría ni siquiera dos semanas de consumo nacional.

* La trampa de Deer Park: Aunque México cuenta con la refinería de Deer Park en Texas, esta instalación opera bajo leyes y regulaciones de EU, por lo que un decreto de prohibición de exportaciones bloquearía también el envío de ese combustible hacia territorio mexicano.

* Cancelación de los permisos de importación: Ante los escándalos de huachicol, la Administración decidió cancelar todos los permisos de importación de combustóleo y demás combustibles que se tenían por parte de algunos particulares, por lo que ahora no se tienen alternativas de emergencia.

b) El gas natural y el colapso eléctrico: La dependencia al gas natural es aún más letal que el diésel. México importa más del 70% del gas natural que consume, utilizándolo principalmente para generar la mitad de la electricidad del país, en las plantas de ciclo combinado.

Si Estados Unidos decidiera restringir sus flujos de gas hacia el sur por cuestiones de seguridad interna o climática, el sistema eléctrico mexicano se paralizaría en cuestión de horas, apagando industrias, hospitales y hogares de forma generalizada. La falta de gasoductos y de instalaciones de almacenamiento estratégico significa que el gas que se quema en las termoeléctricas mexicanas se extrae en Texas prácticamente en tiempo real.

Entre el 14 y el 18 de febrero de 2021, un vórtice polar histórico congeló al estado de Texas, EU. El gobernador de Texas prohibió temporalmente las exportaciones de gas natural para priorizar la calefacción de sus ciudadanos. El precio del gas natural se disparó 5,000% en cuestión de horas. Al no contar con almacenamiento estratégico, la falta de gas paralizó de inmediato en México las plantas de ciclo combinado de la CFE y privados. Más de 4.7 millones de usuarios se quedaron sin luz y todo el sector industrial del norte de México (maquiladoras, acereras, vidrieras) sufrió pérdidas calculadas en miles de millones de dólares. El gas que importamos es gas shale, y proviene de la cuenca de Eagle Ford en donde se encuentran los yacimientos no convencionales de gas de lutita, más importantes de EU, misma cuenca que compartimos en Burgos, pero nosotros seguimos deshojando la margarita para ver si invertimos o no en esa región para disminuir nuestra dependencia.

Fernando Chico Pardo, Monterra y otros invirtieron en el pasado cientos de millones de dólares en instalaciones de almacenamiento de combustibles en Tuxpan y en otros puertos, pero la Administración de López Obrador les obstruyó totalmente la operación de los mismos. Cydsa de Monterrey había invertido fuertemente en cavernas para el almacenamiento de gas natural. Sufrió también el embate irracional de la Administración anterior.

c) El colapso de las reservas probadas de crudo:

Las reservas probadas (1P) de petróleo en México han sufrido un desplome drástico de aproximadamente el 60% en los últimos 20 años, pasando de más de 14 mil millones de barriles en 2006 a situarse por debajo de la barrera psicológica de los 6 mil millones de barriles, debido a la falta de inversión efectiva en exploración de nuevos yacimientos y la sobreexplotación de campos maduros como Cantarell. Estas reservas alcanzan solo para 9 años de producción.

¿Qué tendría que hacer México para reducir esta vulnerabilidad? Romper esta peligrosa dependencia requiere de una política de Estado pragmática, desprovista de ideologías y enfocada en la efectiva reducción de la vulnerabilidad nacional mediante cuatro ejes urgentes: 1. Construcción inmediata de inventarios estratégicos. 2. Diversificación comercial y contratos de largo plazo. 3. Reactivación agresiva de la exploración interna. 4. Transición hacia la generación eléctrica soberana. La energía no es solo una mercancía; es el soporte vital de la soberanía.

Ernesto O'Farrill Santoscoy

 

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