Una estudiante de 17 años revoluciona la energía nuclear con un sistema híbrido para limpiar una base de la Antártida
Fuente: AS / Lucía Martín Payo
04 de Agosto de 2026
El proyecto combina paneles solares y un microrreactor para evitar la emisión de más de 3.000 toneladas de carbono anuales en el continente helado.
Las bases científicas de la Antártida dependen del diésel para soportar los duros inviernos sin luz y sobrevivir a las temperaturas extremas del entorno. Aunque este combustible asegura un suministro eléctrico constante, su transporte resulta muy caro y complejo. Además genera una enorme contaminación que ensucia la nieve y acelera el peligroso deshielo. Para poner remedio a este grave problema ambiental, la estudiante chilena María Javiera Valenzuela ha diseñado una alternativa rompedora que une fuentes renovables con tecnología nuclear de última generación.
Un pequeño paso hacia el fin de la contaminación en la Antártida
El proyecto de la joven calcula que una instalación de este tipo evitaría la emisión de 3.254 toneladas de dióxido de carbono cada año en centros de investigación de gran tamaño. La estudiante desarrolló esta iniciativa para participar en la última edición de la Feria Antártica Escolar de Chile. Aunque de momento se trata de un diseño teórico, su trabajo ha conseguido llamar la atención de la comunidad científica internacional sobre la urgencia de buscar opciones energéticas más limpias y sostenibles en las regiones polares.
Tecnología avanzada para lugares remotos
El plan propone crear una red inteligente que integre paneles solares y aerogeneradores junto a un microrreactor nuclear alimentado con combustible TRISO. Las energías renovables generarían electricidad siempre que el clima lo permita. Cuando el viento o el sol no sean suficientes el reactor entraría en acción para garantizar un suministro seguro como respaldo. El Organismo Internacional de Energía Atómica avala el diseño de estos pequeños reactores al explicar que están pensados para zonas aisladas y pueden funcionar durante mucho tiempo sin necesidad de recargas frecuentes.
Instalar un sistema nuclear en el continente helado puede suponer un reto técnico mayúsculo. Cualquier instalación real tendría que superar las estrictas normas medioambientales del Tratado Antártico y garantizar una seguridad absoluta. Los expertos tendrían que resolver cuestiones prácticas muy complejas como el transporte seguro de las piezas o la correcta gestión de los residuos radiactivos. A pesar de estas barreras, la iniciativa de la joven ha demostrado que las nuevas generaciones tienen mucho que aportar al diseño de un futuro libre de combustibles fósiles.
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